Posteado por: tecguy122 | mayo 16, 2010

Guerra de 1847

El envío de tropas por el presidente estadounidense James K. Polk al territorio disputado en la frontera texana, entre el río Bravo y el río Nueces, acabó desembocando en el primer enfrentamiento entre tropas de ambos países, que se produjo el día 25 de abril de 1846 al norte del río Bravo. Este enfrentamiento le dio a James Polk el motivo para pedir la declaración de guerra contra México.

El gobierno estadounidense hizo caso omiso de la opinión mexicana de que el límite de la frontera sur de Texas era el río Nueces, y ordenó al general Zachary Taylor establecer tropas entre los ríos Nueces y Bravo. Para México se trataba de una ocupación de territorio perteneciente a Nuevo Santander. El general Pedro Ampudia envió al general Taylor una carta intimándole que deshiciera su fuerte y se retirara hasta más allá del río Nueces. La carta fue ignorada, y las tropas estadounidenses avanzaron más al sur, hasta la desembocadura del río Bravo, donde comenzaron a construir el Fuerte Brown.

El primer choque armado se produjo en un lugar llamado Rancho Carricitos, cuando dos mil lanceros de la caballería mexicana capturaron una unidad de 63 dragones estadounidenses en misión de exploración. Inmediatamente el presidente Polk solicitó al Congreso una declaración de guerra, iniciando su discurso con las famosas palabras: «Sangre estadounidense ha sido derramada en suelo estadounidense…». El congreso de EE.UU. declaró la guerra el 13 de mayo de 1846. Los estadounidenses norteños generalmente se opusieron a la guerra, mientras que los sureños esclavistas y los demócratas tendieron a otorgar su apoyo. Por su parte, el general Taylor inició las hostilidades aún sin haber recibido la noticia de la declaración de guerra formal entre los dos países y así presentó batalla a los mexicanos al mando de Arista en Palo Alto y en la Resaca de la Palma, el 8 y 9 de mayo.

México declaró la guerra diez días después, el 23 de mayo de 1846, enfrentando así una guerra para la que no estaba preparado ni económica, ni militarmente, teniendo un ejército que resultó no siempre equipado para el combate.

Después de las declaraciones de guerra, las fuerzas estadounidenses invadieron territorio mexicano en diversos puntos. En el Pacífico, la fuerza naval al mando de John D. Sloat fue enviada para ocupar California y reclamarla para EE.UU. debido a preocupaciones de que Gran Bretaña también intentase ocupar el área. Sloat se alió con colonos anglosajones del norte de California quienes previamente habían declarado una República Independiente de California y habían ocupado varias ciudades clave.

El 7 de agosto de 1845, el Comodoro estadounidense David Connor intentó sin éxito tomar el Puerto de Alvarado, Veracruz. Mientras tanto, las tropas del ejército de EE.UU. (bajo el mando de Stephen W. Kearny) ocuparon Santa Fe (Nuevo México); posteriormente Kearny condujo una pequeña tropa a California, donde, después de algunos reveses iniciales, se unió con las fuerzas navales bajo el mando de Robert F. Stockton para ocupar San Diego y Los Ángeles. La fuerza principal guiada por Taylor continuó a través del río Bravo hacia México, derrotando a las fuerzas de Pedro Ampudia en la batalla de Monterrey en septiembre de 1846, tras una fiera resistencia de los regiomontanos que resistieron durante varias semanas.

El 23 de octubre de 1846, las tropas estadounidenses abordo de 7 buques al mando del Comodoro Matthew C. Perry, tomaron el puerto de Frontera, Tabasco que se encontraba sin guarnición, y el 25 de octubre enfilaron sobre la capital del estado San Juan Bautista emplazando a las autoridades tabasqueñas a rendirse, solicitud que fue rechazada por el Gobernador Juan Bautista Traconis, iniciando así la Primera Batalla de Tabasco, la que terminó el 26 por la tarde con una victoria de las fuerzas tabasqueñas, siendo esta una de las pocas batallas ganadas por México en esta guerra. Los estadounidenses se retiraron hacia el puerto de Frontera iniciando un bloqueo para impedir la entrada de víveres y abastimientos para las tropas tabasqueñas. El Gobernador Juan Bautista Traconis, solicita al gobierno mexicano apoyo con pertrechos de guerra, pero al no recibirlos, el 9 de noviembre declara a Tabasco separado de la nación mexicana. Al tiempo el Estado de Yucatán se independizó por segunda vez y se produjo un levantamiento federalista en la ciudad de México, derrocándose el gobierno de Mariano Paredes y propiciándose el regreso de Santa Anna de su exilio cubano en diciembre de 1846, estableciéndose un nuevo gobierno con Valentín Gómez Farías como vicepresidente.

Santa Anna marchó personalmente hacia el norte para enfrentarse a Taylor en la Batalla de la Angostura, el 22 y 23 de febrero de 1847. A pesar de ir ganando la batalla, al caer la noche Santa Anna interrumpió el combate declarándose vencedor y emprendió una inmediata retirada, que en la práctica equivalió a una derrota y que sorprendió al mismo Taylor. Santa Anna deja a Gómez Farías como presidente interino del país con la encomienda de que hiciese acopio de recursos para afrontar la guerra, a tal efecto en enero de 1847 se emite una ley que autorizaba al gobierno federal a apropiarse de los bienes de la Iglesia por valor de 15 millones de pesos. Ante esta ley, el pueblo y el clero se levantan en armas en la ciudad de México hasta el punto de que la muchedumbre enardecida impidió que Gómez Farías pudiera salir del Palacio Nacional. Frente a esta situación, Santa Anna se vio obligado a abandonar temporalmente las acciones. Ya en la ciudad de México, anuló el decreto a cambio de una aportación “voluntaria” del clero por 100 mil pesos.

Mientras tanto, en vez de reforzar las tropas de Taylor para un avance continuo, el presidente Polk abrió un segundo frente, mandando un ejército bajo el mando del general Winfield Scott en marzo de 1847, que se transportó por mar, con parte de las fuerzas de Taylor, al puerto de Veracruz, para iniciar la invasión del centro de México. Scott ganó el puerto de Veracruz tras un cruento bombardeo donde murieron muchos civiles, y marchó hacia la Ciudad de México con ayuda de una “Compañía de espías mexicanos”.

En el otro frente, el 16 de junio de 1847, nuevamente las tropas estadounidenses al mando de Matthew C. Perry, atacan la capital tabasqueña San Juan Bautista, desarrollándose la Segunda Batalla de Tabasco, pero en esta ocasión sin víveres ni bastimentos militares suficientes, la capital cae en poder de los estadounidenses, y el Comodoro Perry nombra al General Vant Brunt Gobernador de Tabasco. Después de que Scott tomó Puebla sin encontrar resistencia se dieron las importantes batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey; el castillo de Chapultepec cayó, en una defensa en la que intervinieron los jóvenes cadetes de ese plantel militar y muriendo varios de ellos. Durante el asalto cayeron prisioneros los generales Mariano Monterde (Director del Colegio Militar de México) y Nicolás Bravo (Antaño héroe de la independencia).

La caída de Chapultepec tuvo dos consecuencias inmediatas: la ocupación por los estadounidenses de la ciudad de México y la nueva renuncia de Santa Anna a la presidencia del país. El Tratado de Cahuenga, firmado el 13 de enero de 1847, en Los Ángeles, finalizó las disputas en California. El nuevo gobierno encabezado por Manuel de la Peña y Peña inició las negociaciones de paz con los Estados Unidos que culminaron con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, totalmente redactado por Estados Unidos; firmado en la villa de Guadalupe Hidalgo (Hoy parte de la Ciudad de México) el 2 de febrero de 1848, el cual finalizó la guerra y otorgó a EE.UU. el control sobre Texas, el territorio en disputa entre México y Texas que comprendía toda la tierra al norte del Río Bravo y los territorio conocidos como Alta California y Santa Fe de Nuevo México; apropiándose de lo que hoy son los Estados de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. Significando esto para México, la pérdida más de 800.000 millas cuadradas (más de 2.100.000 km²) de tierra, 55% de su territorio nacional. A cambio, Estados Unidos pagaría en 3 pagos, 15.000.000 de dólares como gastos de guerra y cubriría los daños sufridos por sus connacionales en México.

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